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El segundo trimestre de mi embarazo

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En estos meses supimos (¡por fin!) el sexo del bebé
Dicen que el segundo trimestre tiene la particularidad de estar repleto de buenos momentos, con ausencia de dolencias médicas y con escasos síntomas incómodos, esto hace que sean los meses que más se disfrutan. 

Supongo que habrá opiniones y experiencias de todo tipo, pero en mi caso, y como dice Rubén,  "estoy teniendo un embarazo de libro" y se ha cumplió de esa forma, salvo algún detalle sin importancia. 

Así vivimos nuestro primer susto 

Cuando digo detalle, me refiero a un pequeño susto que tuvimos sobre la semana 20, cuando en la tarde de un viernes empecé a sentir punzadas continuas en la parte baja de la barriga,  todos mis estados de alerta se activaron, y exagerando tanto como si estuviese de parto, llamé a Rubén para que viniese corriendo a buscarme y me acompañase al hospital. 

Se preocupó tanto como yo, y cruzó Barcelona a toda velocidad en transporte público, vino a buscarme, y nos plantarnos en la ventanilla de recepción de urgencias en menos de una hora y más agobiados que Eduardo Manostijeras desbloqueando el móvil. 

Por suerte nos atendieron enseguida, y tras un par de pruebas rutinarias y una ecografía, descartaron cualquier problema con el embarazo. Nos comunicaron que nuestro bebé comodón se había acurrucado sobre el hueso de mi pelvis, y el roce de hueso con hueso me provocaban esas punzadas incómodas y dolorosas. 

En la consulta respiramos hondo, y nos miramos sonriendo cuando nos dijeron que la falsa alarma había sido algo tan insignificante como eso, de todas formas, me recomendaron un par de días de reposo y sin esfuerzos para no dañar el hueso, esperando que el bebé encontrase una postura más cómoda, que la encontró, y ahí lleva desde entonces, usando mi vejiga de cojín.

En realidad me vino estupendo para descansar un poco, y empezar algunos libros que habíamos comprado unos días entes. 


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"¿Queréis saber el sexo de vuestro bebé?"

Fue ahí mismo, en la sala de ecografías de urgencias y ya relajados tras el diagnostico positivo, cuando la ginecóloga de guardia nos hizo esta pregunta. Nos miramos, nos dimos la mano, y le dijimos que por supuesto. Hacía semanas que queríamos saberlo y nuestro terremoto no se había dejado ver. 

En ese momento, averiguamos que de intuición vamos escasos, y que todos los tópicos y leyendas urbanas que se oyen sobre "el sexo de los bebés" no hay que hacer ni caso, por que al final, te acabas montando unas películas que ni la Warner y todo queda muy lejos de la realidad. 

Por unas cosas y otras que habíamos leído, pensábamos que era una niña, habíamos escogido el nombre, y nos habíamos convencido de ello. En ese momento de tensión en urgencias, la doctora  se encargó de pinchar la burbuja y darnos un golpe de realidad, con tan solo tres palabras; "es un niño"

¡Era estupendo! Pero no os voy a negar que ambos nos quedamos un poco descolgados por culpa de nuestras ideas preconcebidas. De todas formas, yo que siempre he echado en falta un hermano mayor, y que me hubiese gustado tener esa figura en la que apoyarme en muchos momentos, siempre decía que lo ideal era que mi primogénito fuese un niño para que después pudiese convertirse en ese ejemplo a seguir si en el futuro llega un hermano, o un sobre protector especial si es una hermana,  así que en realidad, se me había cumplido ese deseo y fui consciente de ello mas tarde. 

Guardamos la noticia algunos días más antes de hacerlo público y contarlo a nuestras familias, donde ya que había dos grupos claramente diferenciados sobre preferencias, pero que ganaban en mayoría los que querían niño. Esperamos a la ecografía morfológica del segundo trimestre para asegurarnos que no había habido error, y así evitar posibles desilusiones después. 

A los pocos días nos confirmaron que sin duda era un niño, y nosotros que ya habíamos cambiado de planes e ideas, disfrutamos mucho más de la noticia en ese momento. Y por si os lo estáis preguntando, no, aún no tenemos un nombre definitivo, y aunque barajamos algún favorito lo decidiremos definitivamente cuando le tengamos en brazos.

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¿Cómo ha sido el segundo trimestre de mi embarazo?


He de reconocer que podría describir estos tres meses como un camino de rosas, me he encontrado muy bien, me he sentido con ganas de hacer muchas cosas, recuperé mi energía habitual y las cosas volvieron a ser "normales" dentro de los cambios físicos que se producen, y la ilusión que va creciendo. 

1. El momento perfecto para viajar

Es el trimestre más recomendado para esto, precisamente porque es cuando, por norma general, se pasa el malestar producido por las nauseas, la acidez y los vómitos de los primeros tres meses, y aún no aparecen síntomas producidos por el aumento de peso y tamaño, que son más típicos del tercer trimestre.

En mi caso, a pesar de los momentos duros del principio, no dejé de viajar en los primeros meses, pero es cierto que he aprovechado la mitad del embarazo para hacer mis últimas escapadas antes de tomarme un descanso viajero hasta que nazca el bebe, por recomendación del médico.

En navidades nos fuimos diez días a disfrutar de la familia, y a pasear mi tripa resultona por nuestra tierra querida, Galicia. Momentos muy especiales donde por fin pudimos disfrutar y celebrar la noticia con los nuestros, teníamos muchas ganas, que además, esto de estar lejos de los abuelos de la criatura, nuestros padres y mi hermana, es una de las cosas que peor llevamos.

Más tarde, en febrero, hice otro viaje fugaz a Narbonne, Francia, ya os conté toda la experiencia en un post, y he de decir que lo disfruté mucho y me encantó!

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2. Un agobio con el aumento de peso 

Empecé a contaros algo sobre esto en un post donde hablaba de cómo había cambiado mi cuerpo con el embarazo en las primeras 22 semanas, pero es realmente es en la última parte del segundo trimestre cuando la cosa se dispara y el agobio se apodera de mí.

Alcance los 14kg subidos en los primeros 6 meses de embarazo, me horrorizaba la cifra y no entendía my bien como podía estar subiendo tanto cuando realmente estaba cuidando mi alimentación y siguiendo todas las recomendaciones de Ana, mi nutricionista del centro Lev de Barcelona.

De entrada me había marcado como objetivo entre 10 y 12kg de subida, pero enseguida me di cuenta que esa cifra sería inviable, y es que teniendo en cuenta que cuando me quedé embarazada llevaba muy poco tiempo con un peso estable  (cuando digo poco tiempo son escasas semanas), tras la bajada de 14kg con el método Lev, estaba en proceso de mantenimiento y no es sorprendente, que con el cambio hormonal propio del embarazo no haya podido cumplir mis propios propósitos. Pero también pienso... ¿Qué hubiese sido de mi si me hubiese quedado embarazada antes de la pérdida de peso? no es lo mismo subir de 56kg a 70kg, que de 70kg que pesaba antes a 84kg...

Como inevitablemente en el tercer trimestre sigues cogiendo peso, porque es precisamente cuando más crece el bebé, y no podía limitar más mi alimentación, la matrona me recomendó empezar algún deporte especifico para embarazadas y así controlar la subida, a la vez que me preparo para el parto.

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3. El inicio de las clases de natación para embarazadas 

Tras la propuesta de la matrona, decidí enseguida que quería hacer clases de aquagym para embarazada, y justo al salir de la consulta fui a apuntarme.

Sin duda es una de esas experiencias que recomendaré sin dudar a todas las futuras mamás, esa hora semanal de ejercicio en el agua me libera de la tensión que llevo acumulada en la espalda por el peso concentrado en barriga y pecho, refuerzo musculatura de cara al momento del parto, relajo el dolor lumbar, me lo paso muy bien, y puedo compartir dudas, inquietudes y anécdotas con otras chicas que están viviendo el mismo proceso, en ese mismo momento. 

4. Los preparativos para la llegada

A medida que avanzan las semanas notaba ansiedad por no tener nada preparado para la llegada de nuestro bebé, y durante unos días me volví loca haciendo listas para saber que cosas necesitaba con mas urgencia, lo imprescindible para el hospital, lo básico para la llegada a casa, lo que íbamos a poner en su habitación... 

Parece que tras ese brote psicótico de embarazada obsesionada, me quedé relajada cuando creía tenerlo todo controlado tan solo porque estaba apuntado en una lista, porque desde entonces me lo estoy tomando con mucha calma, y aún ahora, que tan solo me quedan dos meses, tengo un sin fin de cosas sin mirar siquiera. 


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Si estáis siguiendo mi embarazo y os apetece comentar el vuestro, me encantaría compartir experiencias con vosotras ¡Escribidme!

Una vez nazca nuestro pequeño, 
os contaré cómo ha sido el último trimestre de esta aventura. 

¡Prometido!

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