vero olivera

Curiosa profesional, escritora compulsiva, periodista pese a todo...

La hora feliz de los michelines

Cuando Isaac Newton dijo aquello de que "toda acción tiene su reacción" rondaban por su cabeza temas muy distintos al de un puñado de celebrities mostrando tripita que acabaría en una verdadera rebelión de cuerpos imperfectos. Y no es que la emancipación frente a ideales inalcanzables de belleza sea un asunto menor, pero no es aventurado decir que en esa época la gente se preocupaba más por sobrevivir y menos por aparentar... sin contar con que el "photoshopeado" era un lujo sólo al alcance de mecenas y musas de pintor. Más de 300 años después de la formulación de la tercera ley de Newton, Mackenzie Pearson, una estudiante de psicología de 19 años pondría en marcha un fenómeno de lo más "newtoniano" con la publicación del artículo "Why Girls Love The Dad Bod" (Por qué las chicas aman al ‘Dad Bod’) en La Odisea, un periódico para estudiantes universitarios de Estados Unidos. En él explicaba por qué ella y sus amigas se habían rendido a un nuevo prototipo de hombre, el ‘dadbod’ (en su traducción más literal "cuerpo de padre"), a quien describe como  "ese tío que va al gimnasio ocasionalmente pero también bebe abundantemente los fines de semana y disfruta comiendo ocho trozos de pizza a la vez". Para Pearson, las chicas enloquecen con un ‘dadbod’ porque "si bien a todas nos gustan los chicos esculpidos, hay algo con los dadbods que los hace ver más humanos naturales y atractivos. Un dadbod no se preocupa de ser perfecto. Es alguien que sabe quién es y que ama su cuerpo". [caption id="attachment_32682" align="alignright" width="222"]adam sandler Adam Sandler y su tripita feliz.[/caption]   No fue ella quien inventó el término pero sí quien lo hizo explotar en las redes sociales, y si bien en un primer momento su texto pasó desapercibido, a las pocas semanas se hizo viral y la estudiante comenzó a recibir solicitudes de entrevistas, e incluso una invitación para participar en el programa de televisión Good Morning America. El fenómeno ‘dadbod’ comenzaba a rodar por el mundo… Las ‘mombods’ contraatacan Sin embargo, no todos se sumaron con el mismo entusiasmo a la oleada de posts, tweets e imágenes ensalzando a este nuevo ejemplar orgulloso de sus coquetos michelines y su incipiente tripa, y que tiene entre sus máximos exponentes al otrora atlético Adam Sandler (aunque Leonardo Dicaprio le pelee el trono como favorito en el corazón de las dadbod lovers). [caption id="attachment_32693" align="alignleft" width="300"]Leondardo Dicaprio, ¿dadbod soñado? Leondardo Dicaprio, ¿dadbod soñado?[/caption] Para muchas –y muchos- resultaba cuando menos cuestionable ese doble estándar que permite a los hombres descuidar su cuerpo mientras exige a las mujeres perder peso y lucir perfectas al poco tiempo de dar a luz. Se llegó a decir, incluso, que celebrar el ‘dadbod’ era un insulto para las madres, ya que los hombres nunca han tenido que hacer sacrificios para que su cuerpo se reponga de los estragos de la paternidad. dadbod tweets Pero no sólo de frases de repudio se llenaron las redes. Muy pronto mujeres de distintas partes del mundo se sumaron con sus fotos a este contraataque corporal, dispuestas a mostrar sus ‘formas de madre’. Imágenes de orgullosas estrías, vientres aguerridos y caderas generosas comenzaron a coger forma de batallón a principios de mayo, sumándose cada vez más entusiastas. Cada día se suben miles fotos diarias con el hashtag #mombod, y eso sin tener en cuenta las versiones locales de la etiqueta: En el caso de España, por ejemplo, no todos han apreciado el anglicismo, por lo que se han adoptado en paralelo los términos "fofisano" y "fofisana", y a saber cuántos más han aparecido en otros países. [caption id="attachment_32717" align="alignleft" width="250"]mombod 2 Orgullo de madre en las redes sociales.[/caption] En definitiva, que son muchas fotos. Y si bien no todas las que salen en ellas son madres, tienen en común algo más importante: son mujeres que se sienten cómodas y orgullosas con su cuerpo… O al menos que desean sentirse así, y que en su camino de auto-aceptación están abriendo las puertas a otras mujeres. Porque muchas veces algo tan simple como colgar una imagen contribuye a "normalizar" esos y otros cuerpos, o más bien de la imagen que tenemos de cómo debieran ser (porque no hay nada de anormal en un cuerpo que no es perfecto).  Por supuesto que no se trata de descuidarse y ensalzar hábitos poco sanos, pero sí de dejar de perseguir imposibles. Tal vez ha llegado la hora de poner a dieta algunas ideas -esas sí grasientas y fofas- que tenemos sobre la belleza para después darnos un buen atracón de autoestima.