Excusas para ir al gimnasio

Recuerdo aquel año nuevo que empecé con el propósito de ir al gimnasio. Sí, como una más, me propuse ir al gimnasio. ¡Y de verdad¡

Basta ya de apuntarme al gym y ponerme mil excusas para no ir, y acabar borrándome después de pagar muchos meses sin que nadie me conociese. 

Aquel año decidí buscar motivos y excusas para ir. Empecé a ir solo por usar la ducha durante un rato sin que se acabara el agua caliente. Seguí yendo sólo para ver a aquel guapísimo morenazo que usaba la cinta de al lado de la mía. Iba para llegar agotada a casa, y así dormir a pierna suelta de agotamiento... Buscaba mil excusas absurdas y mil ventajas de ir al gym...

Hasta que al final, le cogí tanto gusto a lo bien que me sentía y a que mi cuerpo se viera tan esculpido, que las excusas se las pongo ahora a mis amigas para no salir de fiesta porque al día siguiente tengo que ir al gimnasio. Y me encantar ir, ¡de verdad¡

Si es tu propósito, anímate a buscar excusas y ventajas de por qué ir. Por muy absurdas que sean, seguro que funcionan. Y tu cuerpo te lo agradecerá, por dentro y por fuera.