¿Atrapados en la red?

  La aparición de Internet a finales de los cincuenta fue un punto de inflexión en la historia de la comunicación, y su posterior desarrollo trajo consigo la información al alcance de todos con tan sólo un click, una ventana desmedida al mundo virtual. El éxito de esta innovación consistió en aunar la emisión y recepción de datos entre millones de usuarios desde infinidad de lugares. Sin embargo, el exceso de información sin filtro alguno deriva en muchos casos en desinformación, hecho demostrado en cantidad de noticias falsas- humorísticas o no-, que, de no ser contrastadas, se presentan como irrefutables generando una gran confusión. Por no mencionar las páginas y foros configurados vía Internet cuyos propósitos son únicamente criminales, tales como la pederastia, la pornografía en general, o grupos organizados mediante la red con fines delictivos de diversa índole. A menor escala, cabe citar la publicación de obras literarias, estrenos de cine etc. Difiero de la ley Sinde en ciertos casos pero, a mi parecer, dejando a un lado la legalidad, es inmoral que un profesional dedique tiempo y esfuerzo a una ardua labor siendo otros los que se benefician sin pagar un céntimo. Muchos se escudan en que pagan el recibo mensual correspondiente a su compañía, pero el artista no ha quedado exento de dicho cobro; éste además nunca ha llevado implícita la libre difusión de su creación. La sensación de que alguien esté dispuesto a pagar una cantidad, aunque sea simbólica, por tu trabajo, no tiene precio, y ahora con los avances de Internet, tampoco lugar. Otra desventaja emana del mal uso de las redes sociales por parte de multitud de adolescentes, los cuales se aferran a ellas con la esperanza de acrecentar sus relaciones personales, siendo la realidad otra bien distinta: circulan por la red con perfiles falsos por miedo al rechazo, son capaces de abrirse emocionalmente con totales desconocidos; de este modo, al estar “cubiertas” sus carencias afectivas, prescinden de los diálogos familiares, con los amigos etc. Pierden la intimidad, están expuestos a meros conocidos y allegados de éstos, lo cual los vuelve vulnerables, marionetas a merced de hackers, viciosos o sencillamente cualquier adolescente rencoroso que quiera causarles un mal y, por todos es sabido, que durante esa etapa son más susceptibles, hecho que explica la famosa depresión adolescente, cuyo grado se pondera, por cierto, con el uso de estas mismas redes. Deshumanización… anteponer una máquina a tomar algo, jugar una pachanga o tocar la guitarra. Aislarse, perder el contacto de forma notable con el mundo no virtual, real… Ahora se llevan los iPhone, las citas previa cita por whatsapp; el café frío, los dedos ocupados en teclear… es una paradoja que las comunicaciones nos incomuniquen, pero a día de hoy, una realidad. images Por otro lado, Internet nos facilita la búsqueda de cualquier tema específico sin tener que recurrir a grandes tomos de consulta, archivos de datos y demás fuentes de información. La clave está en, como he mencionado antes, contrastar los datos debidamente para no caer en falacias. También he aludido a la ley Sinde, de cuya aplicación se benefician mayoritariamente los artistas comerciales. Sin embargo, hay muchos autores ocultos que dan el salto al panorama musical gracias a temas colgados inicialmente en blogs, difundidos mediante redes sociales o espacios musicales en la red, donde tiene cabida, entre otras muchas cosas, toda aportación artística, y además se propicia el auge de los cantantes y grupos nacientes. Otra de las utilidades de este medio es la rapidez con que se publican las noticias más recientes, con la opción de opinar, abrir debates y enlazar una información con sus antecedentes o con otras informaciones relacionadas, y la fluidez con que éstas se extienden a todo el público interesado sin necesidad de comprar el periódico o esperar a los informativos televisivos o radiofónicos. La red también ha servido de punto de encuentro entre personas o grupos afines mediante páginas web a través de las cuales comparten gustos de un determinado tema, se intercambian información etc. Cabe destacar el hecho de que Internet ha contribuido en cierto sentido a eliminar algunos prejuicios fruto de la sociedad estereotipada en la que vivimos, de forma que dos personas pueden conectar e iniciar cualquier tipo de relación sin tener en cuenta el aspecto físico, nivel adquisitivo etc. Algunos pueden inventar o mentir sobre su perfil, pero es algo novedoso e interesante conocer a alguien y juzgar sólo por su personalidad, aunque en numerosos casos esa información diste mucho de la realidad. En conclusión, la red nos tiene atrapados porque nos dejamos enganchar. Pensamos que nos da más de lo que nos quita, pero deberíamos plantearnos si no empleamos demasiado tiempo frente a esta pantalla que tan buenos ratos nos aporta y a la vez nos entretiene en cosas tan sumamente banales. Debemos tener criterio para saber escoger lo que realmente nos es beneficioso, teniendo presente que nuestra realidad no es virtual y que ninguna máquina puede suplir el contacto humano. Hemos de aprovechar las ventajas y huir de los peligros de este flamante medio, y no olvidar que nuestros padres y abuelos no fueron menos felices por no disponer de tanta tecnología y además tuvieron la capacidad de preservar los valores que hoy por hoy se están perdiendo. Yo, personalmente, prefiero echar unas “cartitas” con los amigos (con caña incluida) que una partiducha online con completos desconocidos en la que no puedo jugar a mirar las cartas ajenas ni compincharme con alguien.   .images (2)   Que el desarrollo de la tecnología no menoscabe el lenguaje no verbal.