Prepyus

Journalist. Master in Corporate Communication. "One is not completely dressed unless one wears a smile". Redactora de contenidos en Madaísh.

Nochevieja: luce tus tacones sin dolor

Llega la noche más esperada del año. Seguro que todas ya tenéis pensado desde hace días –e incluso semanas- vuestros estilismos para ir estupendas y maravillosas. Pero, ¿qué pasa con los tacones? No existe un buen vestido que no vaya acompañado de unas buenas plataformas. Para desgracia de todas, los milagros, a día de hoy, no existen. Y aquello de “para estar guapa hay que sufrir”, en muchas ocasiones, es una realidad. ¿Queréis saber algunos truquillos para lucir vuestros maravillosos stilettos sin tener que soportar demasiado dolor?

1. Realiza ejercicios para fortalecer los músculos del pie

Si eres de las que les gusta salir de plano todos los días a la calle, cuando te subas a unos tacones los músculos del pie se sentirán resentidos, porque no estarán acostumbrados a esa nueva posición, ya que no estarán ejercitados para ir empinados. Por eso, una buena forma de que no te duelan tanto los pies cuando vayas a ir a la gran fiesta, es realizar una serie de ejercicios los días previos al evento. Por ejemplo: ponerse de puntillas y estirarse hacia arriba y abajo. También puedes apoyar la delantera de tus pues en un escalón e inclinarte ligeramente hacia delante, notando cómo estiras todos los músculos.

2. Centímetros justos

Por supuesto, y esto casi no hace falta decirlo, si no sueles llevar tacones, no te pongas unos de 15 cm. Es mejor que escojas unos de 5-6 cm, como los clásicos zapatos de salón.

3. Ensayo, listos y ¡acción!

Si tienes que llevar unos tacones altos sí o sí, es bueno ensayar con ellos antes por tu casa. Con una semana antes tienes suficiente. Por otro lado, no te olvides de comprártelos en el número adecuado para tu pie: ni más grande, ni más pequeño. En su justa medida.

4. Cuñas y plataformas

No existen tacones cómodos, pero sí unos que lo son más que otros. Dentro de estos, encontramos las cuñas (pues la superficie de apoyo del pie es mayor) y las plataformas.

5. Mételos en el congelador

Cuando compras unos zapatos y los vas a estrenar, al principio siempre suelen estar un poco duros. Para “ablandarlos”, puedes colocar dos bolsas de plástico con agua dentro de los zapatos y, después, meterlos al congelador. Además, el efecto frío mejora la circulación, con lo que se potenciará la belleza del pie.

6. Polvos de talco

Si no llevas medias, puedes echar un poco de polvos de talco dentro de los tacones. Nuestros pies se fijarán mejor al zapato y evitaremos las odiosas rozaduras.

7. Crema anestésica

Se trata de poner un poco de crema anestésica (como la que se usa para la depilación láser) en las plantas de los pies. Así, estas se dormirán y no tendrás sensación de dolor. Ojo con abusar de ella. No hay que echar más de 60 gramos ni llevarla puesta más de 5 horas.

8. Átate los dedos

Sí, sí, lo que estáis leyendo. Yo al principio tampoco me lo creía, pero recientemente lo probé y la verdad es que funciona.  Se trata de atar el tercero y cuarto dedo con cinta de esparadrapo. La explicación es que, justo entre medias de los dos, tenemos un nervio que duele cuando inclinamos el pie. Al juntar los dos dedos, la sensación de dolor disminuye considerablemente.

9. Almohadillas

Otro clásico: colocar almohadillas en la suela del pie, justo al comienzo de los dedos. Una solución de urgencia es colocar un salvaslip.

 

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