Patricia7691

Periodista y locutora. Redactora en Madaísh. “Mi dinero, donde pueda verlo: colgando en mi armario”. Labios rojos. Siempre.

Lush Spa Madrid, mucho más que un spa

El otro día acudí a una jornada de puertas abiertas del Lush Spa del centro de Madrid. Está situado en la calle del Carmen número 24, junto a la administración de lotería de la famosa Manolita. Tras sortear los 50 kilómetros de cola que había para comprar décimos, por fin, junto a mi amiga, llegamos a la tienda y esperamos al siguiente turno para subir a verlo.

Nada más traspasar la puerta que separa la tienda del primer vestíbulo del spa se siente una gran tranquilidad y la luz tenue ayuda mucho a ese sentimiento de confortabilidad. Subes una escalera y llegas al primer piso, donde hay varias habitaciones y una pequeña cocina que hace las veces de vestíbulo donde nos recibieron con unas riquísimas galletas y algo para beber.

Allí nos explicaron la filosofía de Lush Spa y los tratamientos que se hacían en esa planta. La descripción de todos ellos la pongo más abajo. La decoración es como estar en una cabaña de los Alpes suizos, madera oscura envejecida y objetos vintage como latas y tarros. Tras entrar en la sala de tratamientos para dos, subimos a la segunda planta.

En la segunda planta entramos a una sala en la que mientras te dan el masaje te sientes como un marinero o un pirata. Ponen música acorde y el suelo de la habitación se llena de neblina. La siguiente sala era como entrar en un mundo Disney, como en todas, la música acompaña y en esta ocasión el tratamiento consta de un masaje con chocolate y la aplicación de un aceite corporal que además de oler estupendamente, hidrata la piel y la deja muy suave.

La última sala que nos enseñaron es la que se va a dedicar al tratamiento de más duración y precio de la marca. Más de 3 horas en las que los masajes, el ambiente, y los profesionales que trabajarán contigo, te ayudarán a parar y pensar en lo que más te preocupe. Seguro que de allí sales siendo una persona nueva y hasta con la sensación de flotar.

Cuando terminó la visita, nos regalaron una barrita de masaje que huele muy bien, cómo no, como todo lo de Lush. Al salir, vimos que había una tercera planta, pero la visita no incluía subir a ella. Y ahora, os dejo con los tratamientos. Sólo añadir, que además de que cada uno tiene un ambiente propio, con su propia banda sonora, iluminación y olor, al finalizar te invitan a una bebida relajante para completar la experiencia.

                

 

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