Patricia7691

Periodista y locutora. Redactora en Madaísh. “Mi dinero, donde pueda verlo: colgando en mi armario”. Labios rojos. Siempre.

Los otros usos del bótox

La toxina más conocida del mundo de la belleza, empleada por miles de celebrities para combatir los signos de la edad, tiene también otros usos que nada tienen que ver con las arrugas o líneas de expresión. Esta toxina botulínica se puede usar tanto como medicamento para tratar ciertas enfermedades neurológicas como cosmético, uso más extendido y conocido por todos.

Las personas que sufren estrabismo pueden optar por el bótox como alternativa a la cirugía. Además de ser otra opción, es menos arriesgada ya que no conlleva el uso de anestesia. El problema es que a veces necesita más intervención, y si se extiende por otros músculos, puede paralizarlos. Hay que tener en cuenta que es un fármaco muy peligroso que no se puede usar como si fuera una aspirina. Es más, debido a sus posibles usos como arma química, se prohibió por las Convenciones de Ginebra y la Convención sobre Armas Químicas.

Es un potente paralizador de las glándulas sudoríparas. Quienes sufren un exceso de sudoración o transpiración pasan muy malos momentos cuando este problema les ataca. Pues inyectando bótox en puntos como las manos, las axilas o en los pies, consiguen evitar esas situaciones. 

En la piel es el uso más común. Inyectada esta toxina en los músculos faciales los paraliza con lo que se evitan esas arrugas provocadas por esos gestos que repetimos diariamente como el ceño fruncido o al sonreír. Sus efectos suelen durar unos seis meses. Otra opción en el rostro es inyectarla en puntos muy concretos y cantidades muy pequeñas y se consigue elevar la musculatura. Este truco, sin embargo, solo tiene una semana de duración.

Entre las famosas que más recurren al bótox para evitar su envejecimiento exterior se encuentran Nicole Kidman, quien aseguró haberse arrepentido de usarlo. Meg Ryan en cambio como no le gustaba aceptar el paso del tiempo, se hizo muy amiga de esta toxina. Por su parte, Megan Fox, aunque ha jurado y perjurado que nunca se lo ha inyectado, las imágenes no dicen lo mismo. Donatella Versace es el ejemplo más claro de cómo NO hay que usar el bótox.

 

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Imágenes | Cosmopolitan; Pinterest