Patricia7691

Periodista y locutora. Redactora en Madaísh. “Mi dinero, donde pueda verlo: colgando en mi armario”. Labios rojos. Siempre.

Los bolsos más de moda y la historia que hay detrás

Esta firma americana quizá ni la conocías hasta hoy, pero Mark Cross lleva entre nosotros mucho más de un siglo. Es considerada la primera marca de bolsos de lujo, nacida incluso antes que Louis Vuitton y fue una de las más apreciadas en Estados Unidos a mediados del siglo XIX.

Su más famosa creación, una cajita cuadrada y rígida que cuesta desde 1.500 euros la más sencilla, hasta los 16.000 que pagan quienes la prefieren en piel de cocodrilo, ha llegado a las manos de celebrities y fashionistas como Alexa Chung, Diane Kruger o Rihanna.

Esta casa americana fiel a la sencillez y líneas rectas, obvia las excentricidades y la logomanía. Una de sus creaciones apareció incluso en el cine de la mano de Grace Kelly, aunque todos asociemos a la actriz con otro modelo de otra marca determinada (Hermès). En La ventana indiscreta, Kelly no se separa de su bolso con forma de maletín que Cross realizó especialmente para el film.

Ese mismo modelo, versionado y diversificado en otros 30 diferentes, es el que hoy es el best seller de la marca. Sin embargo, el parón que sufrió entre 1990 y 2011 le ha pasado factura. La firma nació con el objetivo de vender elementos ecuestres para montar a caballo. Pero su historia está plagada de altibajos y vaivenes.

Tras la muerte de su fundador, pasó a manos de la pareja Gerald Murphy y Sara Sherman Wiborg, dos expatriados estadounidenses recordados por sus fiestas en la riviera francesa, famosos en los años 20, que decidieron trabajar en moda. Él, con una breve pero intensa carrera como pintor se ganó el título de precursor del pop art. Mientras, ella se dedicó a ser una ama de casa que a su vez organizaba grandes fiestas y posaba para pintores como Picasso. Al caer la marca en sus manos, diversificaron los productos, introduciendo maletas, pitilleras y bolsos joya.

Murphy dejó la marca en 1955, ésta pasó por varias manos, pero finalmente se vio obligada a cerrar en 1990. Y veinte años después, hace unos cuatro, reapareció con una colección diseñada para Barneys. La diseñadora británica Emilia Wickstead los eligió para sus diseños de la primavera de 2014, y la firma volvió a situarse en lo más alto.

Su estética sigue siendo la de los años de su aparición pero integrándola con los tiempos modernos. El taller donde se confeccionan las piezas es el de sus inicios, en Italia. Sigue manteniendo su perfil discreto sin gritar que han costado un riñón. Un ejemplo de cómo reinventarse sin perder la estética ni la esencia.

 

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Imágenes | SModa; Mark Cross; Instagram