maite nicuesa guelbenzu

Licenciada y Doctora en Filosofía. Experta en Coaching.

Ocho efectos secundarios de una autoestima baja

La autoestima no es una línea invariable sino un nivel de amor propio que sufre modificaciones a lo largo de la vida. Las personas que tienen una autoestima alta deben poner de su parte para mantener este alto nivel de amor propio. Por el contrario, quienes sufren una autoestima baja deben ser constantes en cuidarse para no quedarse estancados en este punto de inseguridad. La autoestima se nuestre de la semilla del amor y este cariño no solo parte de la familia, la pareja o los amigos sino que depende principalmente de ti. ¿Cuáles son los efectos secundarios de una autoestima baja?

1. Anticipación negativa ante el futuro, una visión pesimista del mañana al observar los días en blanco y negro en lugar de tener ilusiones marcadas por un amplio abanico de matices cromáticos.

2. Complejo de inferioridad respecto de los demás. Desde la perspectiva de alguien que sufre por una baja autoestima, siempre hay alguien mejor. Y lo cierto es que es agotador vivir desde la perspectiva de la comparación constante. No te compares con nadie más sino que establece la base de la superación personal a partir de ti misma.

3. Desde esta perspectiva vital, se pierden muchas oportunidades de desarrollo personal y muchas ocasiones de felicidad por miedo al fracaso o por ese imposible de aspirar a buscar la seguridad absoluta.

4. Desconfianza en los amigos. El modo en el que una persona se relaciona con los demás es un reflejo del tipo de comunicación que tiene consigo misma. Por tanto, una autoestima alta es sinónimo de una mayor calidad en las relaciones personales.

5. Cansancio psicológico puesto que se requiere un mayor esfuerzo para sacar adelante las gestiones de la rutina cotidiana en tanto que alguien con una baja autoestima tiene menor vitalidad que quien practica el optimismo de un modo natural.

6. Una percepción equivocada de ti misma basada en etiquetas y estereotipos que no te definen tal y como eres sino en cómo crees que eres. Es decir, cuando vivimos una etapa de bajón anímico, nos miramos al espejo condicionadas por esta percepción de malestar interno.

7. La baja autoestima viene acompañada por un alto número de quejas, miedos que se hacen gigantes, soledad interior, dolor del alma y frustración. Además, también produce altas dosis de pensamiento negativo.  

8. Síndrome de Cenicienta, es decir, estar a la espera de que llegue un príncipe azul que sea el salvador de una princesa débil e indefensa. Algunas personas que sufren baja autoestima se posicionan en rol de víctimas que esperan ser salvadas de su anodina rutina.