Fotografía Artística: Máquina de Humo

Estas vacaciones en un arrebato conseguí hacerme con una máquina de humo. El precio puede oscilar entre 50€-80€ y funciona con un líquido especial, muy similar al que utilizan los coches para refrigerarse. Trabajar con humo, todo un reto, ¡pero el toque onírico que le regala a las fotos suele ser una pasada!

Una vez conectada la máquina de humo al enchufe hay que esperar par de minutos y cuando aparece en verde el botón, al presionar el humo va apareciendo a borbotones. En el primer intento os aseguro que parecía aquello una auténtica humareda.

Aspectos a tener en cuenta:

Muy importante la ventilación del local dónde se realicen este tipo de sesiones, pues el método consiste en ir dosificando el humo una vez preparadas las poses y el encuadre, entre tirada y tirada, airear.

La ventaja de trabajar con la máquina de humo es que la sustancia gaseosa no mancha y apenas es inodora. ¡Asi que tranquilas que lo peligroso en estas sesiones no es el humo!

Lo aconsejable es rebotar el humo contra una pared, así al irse acumulando poco a poco en la parte de abajo, irá subiendo hasta rodearos por todas partes, en pocos segundos no veréis ni al fotógrafo ni dónde estáis pisando.

Os recomiendo empezar con una luz difusa e ir viendo los resultados, el humo se dispersa muy rápido y después ir oscureciendo la habitación para crear halos de luz directa, que iluminen las zonas elegidas a resaltar. Con un par de linternas (o en su defecto teléfonos móviles) y el fabuloso aparato, será suficiente para varios minutos de diversión.

Si quieres curiosear, echa un vistazo en mi blog de fotografía