Curva viene, curva va

La curva más hermosa de una mujer es su sonrisa, dijo Bob Marley. “Pero si tengo muchas más”, pensaron Beyoncé, Iggy Azalea o Nicki Minaj, “¿por qué no enseñarlas?”. Son algunas, sólo algunas de las celebrities que no se recatan a la hora de enseñar sus curvas al público, desde un naked dress de joyas y encaje hasta vestidos de látex. Orgullosas de su cuerpo, no se cortan en salir al escenario enfundadas en un bañador de lentejuelas o en lencería. Cierto es que algunos de sus atributos se los deben a cirujanos plásticos, y nadie mejor que Kim Kardashian lo sabe (también una gran amante de enseñar su cuerpo con atrevidos modelitos). 

Sin ir más lejos, en los American Music Awards 2015 que se celebraron hace un par días en Los Angeles, Jennifer López, presentadora de esta edición, cambió sus estilismos hasta siete veces, de los cuales sólo uno (bueno…uno y medio) fue recatado. Y como la “curva” más famosa de la cantante y actriz vale más de cuatro millones de euros, hay que dejarla ver. 

Christina Hendricks, la sexy secretaria de Mad Men, también le sabe sacar provecho a su cuerpo, pero con mayor sutileza, volviendo a los modelos de los años cincuenta y sesenta, donde la silueta “reloj de arena” predominaba y no había lugar para la frase que dijo Kate Moss -“Nada sabe mejor que estar delgada”-. Pero las tendencias cambian y los cánones también, quizás en unos años comeremos para ganar curvas y no para perderlas, como sucedía hace más de cincuenta años.

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