Rebelde y con pasta

Como James Dean pero con falda, mechas rubias y una GRAN causa me sentí yo hace un par de años y reincidí en una costumbre que tengo como acto de rebeldía. Me hace mucha gracia cuando oigo decir de los tatuajes que no hay dos sin tres pero, ¡y que pasa con los piercings!, a nadie se le ocurrió avisarme y aquí estoy con la oreja gratamente adornada y con un agujero en la cartera.
 
Ya hace mucho tiempo de ello, ¡mi primer piercing!. Llegó a los 15 años, cuando estudiaba en Irlanda. ¡Vaya disgusto se llevó mi madre!. Fue tal, que me prohibió hacerme otro hasta que fuera mayor de edad. Y no fue a los 18, sino un año más tarde, cuando incurrí en mi siguiente agujero, esta vez fue en el hélix o cartílago. Me hacía tanta ilusión que soporte dos años de dolores y aspiración a curandera, sin contar las muecas de mi madre cada vez que me veía la oreja. Y cuando ya pensé que mi adicción había acabado, dos años atrás, un nuevo evento me hizo recaer. Lo que, en un principio justifique con una acto de simetría, pues me hice un segundo agujero en  la oreja izquierda, me llevó incontrolablemente a un nuevo acto de “mutilación”, así lo llama mi madre, perforando mi trago, muy de moda en aquel año. 
 
Todo esto me lleva a que con 30 años que tengo y muchos quebraderos de cabeza, me di cuenta de que ya no era una adolescente y esos piercings tenían que irse o convertirse en adornos estilosos de acuerdo con mi edad. Y yo gran buscadora internauta, contrariada por tener que dejar ir ese toque “salvaje” en mi,  me puse manos a la obra. ¡Vaya tarea más difícil! Busqué en páginas web de medio mundo, Amazon, Etsy, Ebay y todo lo que se me ocurría y  fue un día, haciendo mi visita diaria a Pinterest, que di con lo que estaba buscando. ¡Love!,  ¡love!,  ¡love!….música para mis oídos,  de la peli Love Actually, resonó en mi cabeza cuando vi la foto de una modelo con una oreja enjoyada justo como yo quería. Os adjunto la foto para ver si consigo a mas groupies de Maria Tash, que se unan a mi enamoramiento.
 
 
Esta joyera estadounidense y renombrada boy piercer, deleita mi vista cada vez que siento la tentación de visitar su web. Con diseños “inspired by traditional Indian designs”, como suele declarar ella, parece que levanta pasiones no solo entre los humanos sino también entre “celebs” de renombre como Britney Spears,  Jessica Alba, Christina Aguilera's, Miley Cyrus o mi favorita Gwyneth Paltrow. 
 
Entre oro blanco, rosa y dorado, ópalos, brillantes zafiros, y otras piedras preciosas se mueve la diseñadora , de ahí el precio “atracativo” que terminarás pagando cuan sumisa rendida ante sus encantos. Lo dicho, ¡id preparando vuestras tarjetas!
 
¡Ah! y si sois españolas viajeras, y ponéis rumbo a Nueva York, os ahorráis los gastos de envío si visitáis su tienda de Broadway. Con un poco de suerte la veis, como en mi última visita a la tienda que tuve el placer de saludarla.
 
 Imágenes. Maria Tash