Isabel Navarro Ibáñez

Periodista, estilista y enamorada del sur. Me inspiran la luz del sol y el sonido del mar.

Las mejor y peor vestidas de los Globos de Oro

La temporada de premios acaba de arrancar. Las alfombras rojas se multiplican, algo que también ocurre con los preparativos previos. Hay que fichar vestidos, pedirlos a las grandes firmas, contactar con los maquilladores y peluqueros más fashion y tomárselo con calma. Las celebrities se ponen en las mejores manos para prepararse. Lo que debería ser una fiesta se convierte en un trabajo más: desfilar por las alfombras rojas con el mejor aspecto posible para que, cuando hablen de ti, solo digan cosas buenas. La mayoría de las invitadas siguen el protocolo de vestido largo, elegante y de noche. No se salen de los límites marcados y, normalmente, no suelen fallar. Aunque siempre hay algunas que destacan. Para bien, como Emilia Clarke en la imagen, o para mal.

Sara Hay, la protagonista de Flesh&Bone, estaba nominada en la categoría de Mejor Actriz de Miniserie. Aunque no consiguió el galardón, sí que se ha colado entre los peores estilismos. Las mangas de tul, los volantes y el excesivo escote no combinaban muy bien con el brocado del vestido. Su peinado tampoco acompañaba.

Maggie Gyllenhaal fue una de las presentadoras de la gala. Su vestido de Marc Jacobs, sumado a su peinado, hacen que parezca que asiste a una fiesta temática (una de los años 20, en concreto) en lugar de a la gala. Vestidos inspirados sí, pero no estilismos de disfraces.

Jennifer Jason Leigh acudió con un vestido celeste que, a priori, podría resultar bonito. Pero el volumen de las mangas no le favorece. Y aún menos si se combina con una melena suelta. El resultado no cuadra.

Eva Longoria, por su parte, eligió un vestido de George Obeika algo excesivo. Su corte es bonito, pero parece quedarle algo grande. Además, los adornos de pedrería del cuello y las caderas son demasiado como para añadir un cinturón.

Cierra nuestra lista de peores vestidas la eterna Kate Winslet. Su vestido de Ralph Lauren no es feo ni le queda mal. De hecho es muy elegante y le sienta como un guante. Pero está en esta lista por no arriesgar, porque parece que se haya comprometido a llevar vestidos del mismo corte y los mismos tonos en todas sus alfombras rojas. Ya es un poco repetitivo y, lo que es peor, aburrido.

Creíamos que alguien más confiaría en Gucci para su vestido, ya que Alessandro Michele ha sido el diseñador estrella de la temporada. Pero la única que se ha puesto en sus manos ha sido Amber Heard. Y ha acertado de pleno.

La verdad es que Rosie Huntington-Whiteley, de Versace, tampoco ha arriesgado demasiado con su elección. Los vestidos dorados suelen ser una constante en este tipo de galas. Pero le queda tan bien, especialmente combinado con su melena messy, que se cuela entre las mejor vestidas.

En el apartado de las que sí han arriesgado (y mucho, teniendo en cuenta que se ha saltado la regla de escote trasero o delantero y ha optado por los dos) ha sido Kirsten Dunst, con este Valentino de terciopelo. El resultado está cargado de belleza.

Kate Bosworth, de Dolce&Gabbana, epató a los presentes. Combinó su llamativo vestido con un sencillo moño de bailarina y no podría estar más brillante.

Aunque, sin duda, la mejor vestida de la noche fue la siempre elegante Cate Blanchett. Con este Givenchy Alta Costura, lleno de movimiento, sorprendió a todo el mundo. La sorpresa continuó cuando, rompiendo todas las quinielas, no se hizo con el premio al que optaba.

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Imágenes | Getty