Isabel Navarro Ibáñez

Periodista, estilista y enamorada del sur. Me inspiran la luz del sol y el sonido del mar.

El cuidado del contorno de ojos: conceptos básicos

La piel del contorno de ojos es la más sensible de todo el cuerpo y el motivo es su grosor. Al ser diez veces más fina que el resto, de entre 0,35 y 0,5 milímetros, apenas tiene película protectora, ni glándulas sebáceas o sudoríparas. Por este motivo no produce una hidratación ni fibras de colágeno y elastina suficientes. Esto hace que sea necesario un aporte extra para mantener la zona protegida. Pero, por si fuera poco, nosotros empeoramos la situación al hacer algo tan sencillo y habitual como parpadear. Y es que la zona ocular, formada por 22 músculos, está en constante movimiento, y cuando parpadeamos para evitar que el ojo se reseque, estamos perdiendo elasticidad y agravando la distensión de la zona.

Estos factores son los causantes de los principales problemas del contorno de ojos: las ojeras, las bolsas y las arrugas, que se suelen manifestar primero en esta zona al ser más propensa a un envejecimiento cutáneo acelerado. Por las características especiales del contorno de ojos, los productos a utilizar no pueden ser los mismos que se usan en el resto del rostro. Además, hay que tratar la zona con mucho cuidado y de manera delicada.

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Por la mencionada escasez de hidratación, la piel del contorno se suele resecar con mucha facilidad, por lo que es muy importante usar una crema dedicada específicamente a esta zona para mantenerla hidratada. Hay que distribuir el producto sobre el hueso orbital (indicado en la imagen), nunca en los párpados. La cantidad dedicada debe ser muy pequeña o, de lo contrario, la piel absorberá demasiado producto (que no podrá sintetizar) y se formarán las temidas bolsas bajo los ojos. También resulta de ayuda dar pequeños golpecitos con los dedos para que la crema penetre mejor y para reactivar la circulación sanguínea de la zona, que se produce de manera más lenta, lo que hace que el drenaje siempre sea insuficiente.

Algo que sí tienen en común la piel del contorno y la del resto del rostro es que la limpieza es primordial. Como sabemos, no sirve de nada aplicar una crema sobre una piel maquillada o sin una higiene previa. Ante todo debemos usar un producto específico para limpiar la zona, que no sea muy invasivo para que no irrite los ojos y que sea suave a la par que potente, capaz de limpiar hasta la máscara de pestañas más waterproof. Un desmaquillador de ojos bifásico o un agua micelar, aplicados con un algodón (y no un trozo de papel, ya que estos arañan la piel) son muy eficaces, porque además hidratan y nutren la zona. Y recuerda que, aunque no te hayas maquillado, la limpieza previa siempre es necesaria. La piel se ensucia con la contaminación, los ácaros del aire y del simple contacto con factores externos.

Imágenes | Alain Afflelou