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Isabel Navarro Ibáñez

Periodista, estilista y enamorada del sur. Me inspiran la luz del sol y el sonido del mar.

Becarios, ¿los nuevos esclavos?

Empieza el verano y, con él, las vacaciones. Pero hay en el panorama laboral actual un grupo que vive totalmente ajeno a ciclos de trabajo, a temporadas estivales y a jornadas de descanso: los becarios. A todos nos ha tocado serlo en algún momento de nuestras vidas (sí, incluidos los jefes que ahora te maltratan y que se vanaglorian de que ellos también estuvieron de prácticas alguna vez). Es cierto. Y normal, por otro lado. Nadie pretende (y menos hoy en día) ser contratado de un día para otro sin haber pasado por un periodo de aprendizaje. Porque las prácticas son eso, aprendizaje, que parece que se nos ha olvidado.

Es normal que, cuando estás terminando los estudios, empieces a mirar al mundo laboral directamente y solicites un trabajo de prácticas en alguna empresa. Con suerte incluso remunerado. Comienzas así a ser becario y a aprender y a formarte de manera práctica. Al menos los primeros días (o el primer mes, si somos generosos o un poco torpes). Los meses que siguen te tocará currar como el que más y seguramente incluso desempeñar labores que, en un principio, no corresponden a tu puesto, el de alguien en formación.

No se te ocurre quejarte, faltaría más, te están dando una oportunidad y tú la aprovechas (aunque te dé la sensación de que son otros quienes se están aprovechando de tu trabajo). Y pasan los días hasta que se cumplen los tres meses (o seis) de prácticas. Y todos cantan tus alabanzas: “eres muy bueno”, “lo has hecho genial”, “nos has ayudado mucho”, “ojalá te pudieras quedar”… “¡Un momento! Yo puedo quedarme”, piensas, “de hecho quiero hacerlo”. Y así lo indicas. Pero la respuesta es: “es que ahora mismo no podemos contratar, no tenemos presupuesto” o peor aún “no hay un puesto de trabajo para ti”. Te sientes contrariado con esa respuesta y les comentas que hay un puesto de trabajo, ya que la labor que has venido realizando tiene que hacerla alguien cuando te vayas. Y ahí te enteras: nunca han pretendido contratar a nadie. Les sale más a cuenta meter a un pardillo (como tú) que saque todo el trabajo adelante casi gratis. Es mucho mejor que contratar a alguien por el salario estipulado.

Y lo peor es que esto es legal. Como lo lees: L-E-G-A-L. Siempre que tengas un convenio de estudios (que puedes comprar en múltiples webs), será legal que te contraten en prácticas. “¿Prácticas de qué? Si yo ya sé hacer todo esto”. Prácticas de explotado. Y, si las rechazas, te saldrán con el cuento de lo bien que quedaría esa experiencia en tu currículum. Vamos, que eres tonto si no dejas que te exploten. Y así vamos.

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Imágenes | Engage y Linkedin

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