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daraquesadapadron

Colaboradora de contenidos en Madaísh // Me inspira Tumblr y las películas creepy de los 70. Escucho a Todd Rundgren, leo mucho Peanuts y me encantan los Reese's. Adoro a los animales sobre todas las cosas.

Las pastelerías parisinas más chic

Paris no es solo la ciudad del amor, ¡es la capital del dulce! y por ello vamos a hacer un recorrido por los salones de té, cafeterías y pastelerías más chic, solo apto para tolerantes a la glucosa.

 

 

Si hay una patisserie mítica en París, esa es Ladurée. Esta casa de repostería de lujo es conocida por ser la creadora del macaron doble, y vende una media de 15.000 unidades al día. Fundada en 1862 por el molinero y prolífico escritor Louis-Ernset Ladurée, originariamente el establecimiento fue una tahona en la Rue Royale de Paris.

 

A Pierre Hermé, Vogue Francia le bautizó como “El Picasso de la pastelería”. Es conocido por erigir el macaron como icono del siglo XXI y de hacer mil y una variantes, (de caviar cítrico, de regaliz y violeta o de crema de wasabi) no en vano, antes de tener su propia empresa estuvo detrás de la expansión de Ladurée y fue chef de Fauchon.

 

La Pàtisserie des Rèves es el paraíso de la repostería. Su chef, Philippe Conticini propone los grandes clásicos de la pastelería presentados en grandes campanas de vidrio: el Saint-Honoré, el Paris breast, el milhojas, la tarte tatin... C'est magnifique!

 

La historia de Fauchon se remonta a finales del siglo XIX, cuando Auguste Fauchon abre una bodega en la Plaza de la Madelaine, dirigida a la aristocracia de París. Cuando se ponen de moda los salones de té, la empresa se adapta a los nuevos tiempos convirtiéndose en centro de reunión social donde se ofrecía dulces de elaboración propia. Hoy en día es uno de los establecimientos de delicatessen más exclusivos de la ciudad.

 

Café Pouchkine es el mítico lugar de la restauración moscovita y entre sus especialidades están los Pirojkis, Mignardises y el Napoleón, también conocido como Mille-Feuille, hecho de hojaldre y crema pastelera. Emmanuel Rying es su chef principal y sus creaciones francesas y rusas merecen la pena.

 

 la Mère de Famille está situada en el número 35 de la Rue du Faubourg de Monmartre, y es una de las confiterías más antiguas de París. Fue fundada en 1761 y es el paraíso de los dulces con sus tarros retro rellenos de caramelos de mantequilla, piruletas, pastas de fruta, nougats, bergamotes, pralinés, cuadraditos de malvaviscos ¡o los mejores marrón glacés caseros de toda Francia!

 

Sadaharu Aoki es la fusión de la repostería francesa con la japonesa. Sus creaciones están llenas de color y diseño. Su gusto por el orden hacen de este todo un establecimiento zen. Después de graduarse en la Escuela Machida de cocina en Tokio, Sadaharu abrió su primera boutique en París en 1998, tras especializarse en pastelería en esta ciudad.

 

El belga Pierre Marcolini es el chocolatero más famoso de la capital. Conocido por su creatividad y sus refinadas presentaciones, en 1995 fue coronado como Campeón Mundial de Pastelería. Trabaja con cacaos seleccionados directamente de productores de países como Brasil, Cuba, Ecuador o Madagascar. Olympia Le-Tan diseñó una edición limitada de uno de sus libros-clutch como caja de bombones para esta casa chocolatera.

En un local que parece una joyería del Boulevard Raspall es donde Hugo et Victor tienen su sede. Entre sus especialidades destacan el Víctor de pistacho, el milhojas, la cheesecake de granadilla, el delicioso financier y entre los macarons, el de mango, vainilla y el de caramelo.

Chloé's es una boutique del té completamente rosa e inspirada en los años 50. Especializada en los cupcakes, entre los más demandados están los de plátano con chips de chocolate.

Popelini es la casa de los choux, un dulce típico de la repostería francesa. Son unos pequeños pastelitos redondos con “sombreros” de color que Popelini ofrece en 9 sabores diferentes: chocolate negro, limón, praliné, café, caramelo de mantequilla salada, pistacho, chocolate con leche, frambuesa y vainilla de Madagascar.

 

Elegido mejor chef de 2012, Sébastien Gaudard es hijo de pasteleros, inició su carrera en Fauchon y fue asistente de Pierre Hermé. Crea postres tradicionales con recetas clásicas siempre y únicamente con frutas de temporada: tartas de chocolate, milhojas, pasteles de limón, eclairs, croissants con almendra, ¡irresistibles!

 

Un dimanche à Paris es el concept store de tres plantas de Pierre Cluizel que consta de tienda, bar de chocolate, lounge, escuela de cocina, restaurante y salón de té. El chef Quentin Bailley es el artífice de dulces como el pistacho y el choux de frutas del bosque.

 

En el corazón del barrio de Marais se encuentra Pain de Sucre, la pastelería de Didier y Nathalie Robert Mathray, que empezó como una pequeña panadería y que ha sabido transformarse en una de las más originales y valoradas. No puedes perderte los calissons confitados con malvaviscos naranja y las tartas de manzana caramelizada.

 

Angelina es quizás la más exquisita de las pastelerías en cuanto a decoración. Se trata de una clásica patisserie fundada en 1903 por Antoine Rumpelmayer y que en la actualidad mantiene su estilo a lo Belle Epoque. Su pastel de merengue con crema de castaña, llamado Mont Blanc, y su chocolate caliente son dignos de admiración.

 

 

 

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