carmencdll

Periodista- Redactora- Seguidora de tendencias y amante del factor sorpresa.

Entre redes

Es impensable una vida sin tecnologías. Estamos rodeados de aparatos y sistemas que organizan nuestras vidas. Entramos en el metro, y esa chica que está enfrente no para de mirar su móvil. Mientras tanto, lo hacemos: miramos el nuestro para comprobar si hay novedades, y lo guardamos de nuevo en el bolsillo. Volvemos a mirar a la chica, que se levanta del asiento, no sin dejar de mirar su teléfono, mientras se pone sus auriculares y continúa su ruta, allá donde vaya, sonriendo.

¿Qué es lo que le hace feliz? Yo me pregunto, si será una persona real, o algún comentario absurdo de desconocidos, que saturan las redes sociales porque no tienen nada mejor que hacer. Además, esa chica tenía pinta de ser la típica "bloguera", que no sabe vivir sin contar sus "likes", proponiéndose conseguir su propio récord, el que casi consigue la semana pasada. Es increíble la obsesión que tienen algunos con estas cosas que no te dan nada a cambio... ¿O sí?

Voy a buscar en google lo que piensan otros. Vuelvo a sacar mi teléfono, espera, un segundo, tengo 5 notificaciones en Facebook, y puede ser algo importante, igual es una oferta de trabajo... Pues no, son comentarios y "likes" en mi "nueva portada", la verdad es que es una buena foto, pero... ¿Quién es éste chico?, si yo no le tengo de amigo, es raro, ¿Se habrá colado? ¿Habrá sido alguien cotilleando? ¡Qué pringado! A ver quién es... Bueno, no es nadie importante, no tenemos amigos en común, será alguien que se aburre.

¡No puede ser! ¡Me he pasado de parada!

Llego tarde, seguro que no es para tanto, voy a comprobar los minutos de retraso... ¿Qué es esto que está abierto? ¿Obsesión con las redes sociales? ¡Ah sí! ¡La chica del metro! Menos mal que no soy como ella...

Aquí lanzo mi pregunta.

¿Somos como la chica del metro? ¿O somos la que habla de la chica del metro?

Llegamos tarde, perdemos comunicación, contacto... ¿Perdemos realidad?

Vivimos sumergidos en la tecnología, y lo peor es que no somos conscientes. No creo que aprovechar las oportunidades que nos brindan los avances tecnológicos, acortando distancias y facilitando la comunicación entre todos, sea algo malo, pero sí lo es ignorar donde está el límite.

Aquí es donde entran ellas: las redes sociales. Lo que vivimos a través de ellas, me sugiere varias preguntas. ¿Será una falsa realidad? ¿O será, en cambio, una extensión de la realidad que nos gustaría vivir? La verdadera respuesta está oculta, hasta que podamos descubrir si somos conscientes o no de nosotros mismos: nuestra personalidad, nuestra imagen y nuestra seguridad.

Tenemos que saber vivir sin escondernos detrás de una pantalla, expresar lo mismo, con, o sin teclado. Si las apariencias engañan, ¿Qué les hace fiables a los internautas? Creo que cuando sólo es valiente el aparato tecnológico, el cual, nos oculta de los demás; la persona que hay detrás es cobarde. Sus palabras son de nadie, pero quedan dichas;  como si fuesen palabras valientes, que en realidad brotan de la seguridad que nos gustaría tener y no tenemos.

No es justo, esto no es real.

Toda esta reflexión, viene por la bloguera que denunció el lado oscuro de Instagram.

Instagram Essena O´Neill

Essena O´Neill, es una joven australiana, que lamenta haber pasado demasiado tiempo siendo "adicta a las redes sociales". Ha reflexionado, y ha borrado más de 2000 fotos, no sin antes dar explicaciones de lo que había pasado, para llegar a tomar esa decisión.

Ella ha vivido el tormento de ser una persona que se parece a ti, pero que es más feliz que tú. Esa obsesión por gustar. Así reconoce que ha perdido parte de su juventud, y nos lanza un mensaje para que no perdamos talento, mirando y comparando el de otros.

 

Podemos gustar o gustarnos, tenemos que decidir.