Cómo deslumbrar en Navidad y no morir en el intento

 

Se acerca la Navidad, las cenas de compromiso y la última noche del año. Y todas queremos estar perfectas en cada una de esas ocasiones. Porque queremos quedar bien, causar buena impresión o simplemente porque nos apetece aprovechar que tenemos una ocasión especial para convertirnos en la mejor vestida del evento. Pero precisamente por eso, no hay que desaprovechar la ocasión y debemos elegir nuestros estilismos con cabeza. Es decir: sabemos que los colores de las noches navideñas por excelencia son el negro, el rojo y el dorado, y que los vestidos brillantes, repletos de strass o lentejuelas quieran salir a relucir en estas fechas tan señaladas pero no es cuestión de que nos vistamos de burbuja Freixenet si con ello no vamos a ir cómodas. Vale que para presumir haya que sufrir, pero tampoco hay que ir a disgusto con lo que se lleva porque entonces lo que conseguiremos es parecer nerviosas durante toda la noche y eso le restará naturalidad a nuestra presencia. Puesto que estar demasiado pendientes de lo que llevamos puesto no es símbolo de elegancia, sino de inseguridad. Por eso es importante encontrar la elección adecuada al propio estilo que se tenga, teniendo en cuenta los gustos principales y huyendo siempre de los convencionalismos.

Por ello no a todo el mundo le quedará bien un ajustado vestido de lentejuelas, una falda de tul, o un vestido de terciopelo de largo midi. Así que es conveniente no optar por los brillos como si no hubiera mañana, ya que más que para hacernos brillar, pueden ayudar a que nos estrellemos.

 

Cuidado también con los encajes o transparencias, que en ocasiones enseñan demasiado, y no es lo mismo lucirlos en una fiesta con amigos que en una cena con la familia de tu novio. Piensa siempre qué pensaría tu abuela si te viese vestida así. A más de una le diría que le falta ropa. Recordemos que siempre es mejor insinuar que enseñar y eso es algo que las fashionistas deben tener muy en cuenta a la hora de elegir su vestimenta.

 

                          

Lo importante es probar, mirar y revisar todos los estilismos que podremos lucir en las siguientes fiestas, sin escoger lo primero que pillemos por el mero hecho de que nos guste o lo lleve todo el mundo. Porque así, lo único que se conseguirá es ser una más entre el resto de invitadas, y eso sí que es lo último que queremos.

 

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