Memoria

Estimada Memoria:

En primer lugar querría decirte que hoy me he levantado con ganas de odiarte ya que has vuelto abrir la puerta de los recuerdos dolorosos. Estamos de acuerdo en que he de abrir esa puerta de vez en cuando para que al menos no mueran. ¿Pero en este momento? Noo!! Por el amor de dios, me encuentro bien en el buen sentido y tú vas y me haces revivir todo ese dolor. Eres muy mala persona y mala amiga te lo digo sinceramente y con todo el respeto. Has convertido en lo que habría podido ser un día radiante, en un día chispeante. Sí, en efecto me has hecho llorar y a base de bien, gracias por hacer que las lágrimas surquen mi rostro  por doquier. ¿Y ahora que hago yo con estos ojos enrojecidos?¿ Como miento para decir que no es nada? De verdad a veces te amo pero la mayoría de las veces me haces odiarte  y es que no puedo escaparme de ti.

Tras dejar clara mi situación respecto a ti y dejar expuesto que no todo lo que me ofreces es malo.  Quiero dejarte claro que esa puerta va a quedar clausurada y que cuando vuelvas a tener ganas de  girar el pomo para poder abrirla, des un paso atrás y recuerdes esta carta. Es solo una puerta  querida memoria mía y tienes tantas otras por abrir. Hazlo por mí para poder verme sonreír y que no vuelvan a surgir lágrimas de dolor.

No me queda más que decirte en esta carta, tan solo que no vuelvas abrir la puerta 22. ¿Entendido?

Atentamente alguien que te quiere.