agnesdeer

Directora de Contenidos en Madaísh // Colecciono cosas bonitas en mi Instagram. Adicta a los vestidos femeninos, zapatos masculinos y labios rojos. Madrileña de adopción, parisina de corazón. Feliz a tiempo completo.

Nos deja David Bowie

Fue Ziggy Stardust, Aladdin Sane, el Duque Blanco, todo un señor y un freak del estilo. Durante toda su vida, David Bowie fue un pionero de la moda igual que lo fue en la música, rompiendo reglas, combinando y arriesgándose. Parecía que la daba completamente igual lo que la gente pensase de él.

En los años 60, ya camino de los 70, en pleno verano del amor, David Bowie era un veinteañero plenamente dedicado a la androginia que nos parece tan novedosa en ahora en los dosmiles. Llevaba el pelo largo, se ponía abrigos de piel y era sexy a rabiar. Bowie influyó en el glam rock y en la manera de vestir de los 70s y en la moda ciencia-ficción que vendría más tarde.

A principios de los 70 se tiñó el pelo de rojo y se convirtió en alien para pasar a ser Ziggy Stardust (y las arañas de Marte). Un diseñador japonés se encargó de los modelos que lució en su gira: el género seguía siendo ambiguo. Seguramente todas recordáis un jumpsuit negro con rayas blancas con las piernas exageradamente anchas. También mítico su aspecto de pirata histriónico que le acompañó durante los 70: el pelo de colores, pantalones altos y ajustados, escotes y un parche en el ojo. David Bowie necesitaba ser más que humano.

Poco después empezó a encontrarle  el gusto a lucir trajes con un cigarrillo siempre en la boca. Por supuesto, no esperéis nada clásico: color mostaza, azul cielo, amarillo pastel, verde menta… Y la cosa no termina ahí para el rey de la androginia en la era del glam rock. Bowie no tenía ningún problema en subirse a unos tacones (o ponerse un vestido) y caminaba con ellos por el escenario mejor que cualquier modelo de pasarela. David Bowie no deja un vacío, sino un legado cultural difícil de superar.

Imágenes || Vogue UK, Nasty Gal