agnesdeer

Directora de Contenidos en Madaísh // Colecciono cosas bonitas en mi Instagram. Adicta a los vestidos femeninos, zapatos masculinos y labios rojos. Madrileña de adopción, parisina de corazón. Feliz a tiempo completo.

El vestido que cambió la vida de John Carpenter: el vestido saco

Cuando era un niño en los años 50, el director de cine John Carpenter deseaba ser un radical de la moda, pero su pueblo, Lutherville (Maryland), no era precisamente un punto caliente de la alta costura. Sí, llevaba la gorra de pelo de mapache a lo Davy Crockett como todos los demás niños y sus ídolos de estilo eran los mariscadores de su zona. Se sentía especialmente innovador cuando se ponía un cinturón de cuerda con unos pantalones pesqueros blancos.

Pero John quería algo más, moda que hiciese enfadar a los adultos. Y luego ocurrió: el vestido saco. Por supuesto, con 12 años, Carpenter no tenía ni idea que un diseñador en París llamado Balenciaga había “transformado la silueta”, se había deshecho de la cintura, y había inventado la camisola en 1957. No, John Carpenter conocía el vestido saco por el tema de 1958No Chemise, Please” con la letra “She was wearin’ a sack dress. Whew! What a mess!” (Ella llevaba una camisola. ¡Uf! ¡Qué desastre!).

Cuando oyó a sus compañeros de clase gritando el estribillo, “You can take back the sack, leave it hangin’ on the rack, and bring a sweater back” (Puedes dejar el saco, dejarlo colgando en la tienda y ponerte de nuevo el jersey), supo, por primera vez, que la moda podía ser una guerra. John creció obsesionado con los gritos de resentimiento y ridículo contra el vestido saco del que había leído en la prensa.

¿Cómo podía ser que un vestido que parecía una moda pasajera como el Hula-Hoop fuese tan odiado como la polio? En una carta al editor en Newsweek, un señor escribió todo enfadado: “El vestido saco es una afrenta a las sensibilidades estéticas de los hombres”. Carpenter quería ser una afrenta también.

Se pasaba horas delante del espejo intentando peinar su fino cabello con un rizo en el medio de la frente, como el rockero Bill Haley, pero nunca tuvo agallas para llevar ese peinado en la calle para experimentar las reacciones hostiles que deseaba.

Imágenes || The Boo and the Boy, Get Styled