agnesdeer

Directora de Contenidos en Madaísh // Colecciono cosas bonitas en mi Instagram. Adicta a los vestidos femeninos, zapatos masculinos y labios rojos. Madrileña de adopción, parisina de corazón. Feliz a tiempo completo.

Cómo conseguir cumplir tus propósitos de Año Nuevo

A estas alturas, los propósitos de Año Nuevo  son un cliché del que empezamos a cansarnos. Nos proponemos perder peso, ser más organizadas, no estresarnos, lo que sea, pero unas semanas más tarde, ya hemos vuelto a nuestros hábitos de siempre. Cualquier fanática del gym, como yo, sabemos que toda esa gente que vemos ahí la primera semana de enero ya no volverán a la siguiente.

Así que, ¿cómo podemos hacer frente a nuestros propósitos para el 2016 de manera más, bien, firme? El secreto está en ser un poco menos optimistas y un poco menos reservadas. La razón por la que encontramos que nuestros propósitos son difíciles de conseguir es porque a menudo son demasiado exagerados. Sea porque estamos borrachos de alegría ante un nuevo año o por haber bebido demasiado champán, nos volvemos salvajemente ambiciosas y nos ponemos metas que se vuelven en demasiado  abrumadoras en una semana o dos cuando la fascinación del año nuevo empieza a disiparse.

En vez de hacer eso, te sugerimos que te pongas metas que sean observables, específicas y  de comportamiento. Dicho de otra manera, no tengas un objetivo que intentes conseguir sin un plan, como por ejemplo, “quiero perder 10 kilos de aquí al verano” si no que debes centrarte en los comportamientos que te ayudarán a llegar a ese objetivo. Si vas consiguiendo pequeños logros, como ir al gym 3 veces a la semana, los propósitos se vuelven más realistas y más fáciles de conseguir.

Y una vez has conseguido tus propósitos, querrás gritas a los 4 vientos que lo has hecho. Puede que sea una buena manera de tener tus metas más visibles, ya que los demás saben de su existencia. Puede resultar muy útil que tus amigas y tu familia sepan de tus propósitos para poder pasarte cuentas pero también tienes que reconocerte el propio mérito. Además, cuando compartes tus propósitos, te llenas con un sentimiento de progreso aunque no hayas hecho nada para completarlos. Cuando haces públicas tus metas, puede ser que hagas menos para conseguirlas porque te has autoengañado para pensar que ya casi lo has conseguido. Aunque, en el fondo, tienes que actuar de la manera que funcione mejor para ti.

Imágenes || Lauren Conrad, Flickr