Cuéntame otra vez

Venga…cuéntame otra vez. Cuéntame que estás perdida con tu vida y cada día que pasa es un poco más gris que ayer. Cuéntame que el mundo es inmenso y tú una insignificante mota de polvo en el ambiente. Que salir de casa aterroriza, y que pasar una mañana dando vueltas de la cocina a la habitación es lo más productivo del día. Cuéntame que hay fases en la vida en las que has disfrutado al máximo, que ahora estás paralizada y que al cabo de tres meses te ves haciendo cualquier cosa, menos lo que siempre habías soñado. Pues no. Ya está bien. Levántate de tu maldito sofá y deja de quejarte. Ponte esos vaqueros que tanto te gustan, esa blusa blanca con la que has creado una historia de amor infinita y ese colgante del que no podías separarte. Lávate el pelo, cepilla los dientes y sal de casa de una vez. slide_345211_3606074_free Enfrenta al miedo. Cara a cara. Enséñale lo que estás dispuesta hacer para conseguir lo que ansías. Quejarse es de miedicas, de cobardes y el mundo está lleno de cosas preciosas e insignificantes a las que les puedes dar el mayor sentido. La cuestión es poder ver eso que a menudo pasa desapercibido. Este artículo es una de esas insignificancias que tiene la única finalidad de poder activar en tu cerebro un poco de motivación. No nos lo ponen fácil pero estamos demasiado avisados de todo lo malo como para no conocer sus puntos débiles. Porque sé que es difícil pero tenemos que intentarlo, y hacerlo sólo y por uno mismo.   American Beauty Bag Para no perdernos esas cosas insignificantes que son lo que nos hace realmente feliz.