Moda 195

La magia del vestuario de old Hollywood

KristinaKevich
junio 20 2018

 

Muchas veces veo las películas de la época dorada de Hollywood, solo para admirar y disfrutar de los diseños que lucían las actrices de la época. Vestidos y conjuntos llenos de elegancia y sofisticación, de cortes exquisitos repletos de feminidad y originalidad, así eran los vestuarios de las famosas cintas protagonizadas por actrices que estaban a su mismo nivel.

Empezando por Grace Kelly, princesa consorte del Principado de Mónaco, que protagonizaba una de mis películas favoritas“La Alta Sociedad” (1956). Lucía piezas con mucho vuelo y caída, de telas ligeras como la seda, diseñadas por Helen Rose, la diseñadora de vestuario más aclamada en plantilla en la MGM entre 1943 y 1969 (ganadora de dos Oscar). 

 

Otro vestuario de las antiguas películas de Hollywood que me enamoró es el deCómo Casarte con un Millonario” (1953) protagonizada por Lauren Bacall, Marilyn Monroe y Betty Grable. Una comedia donde las actrices más aclamadas de la época lucían piezas maravillosas, desde la bata de casa pasando por abrigos y vestidos de fiesta a los que no les falta detalle. Cortes que marcan cintura, tan lo New Look de Dior y tocados increíbles. 

Por último, y aunque puedo seguir numerando sin parar, es un clásico; “Desayuno con Diamantes”, cuyo vestido de Givenchy  lucido por Holly Golightly, interpretada por Audrey Hepburn se convirtió en uno de los más imitados de la historia. Pero es con el atuendo de pijama que Audrey lucía recién despierta al abrirle la puerta a Paul Varjak (George Peppard) con el que me quedo. Camisón con botones en la espalda y ese incomparable antifaz, no le faltaba detalle.

 

Y es que en la actualidad podemos encontrar gran cantidad de películas que hacen oda a la moda, empezando por “Sexo en Nueva York”, pasando por “El Diablo Viste de Prada” o “Gossip Girl”; pero yo soy una romántica, me quedo con la moda de antes, con los diseños de Givenchy y Balenciaga. Con esas piezas que se han intentado recrear, pero no hay nada igual a la originalidad algo auténtico.