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Comer chicle no disminuye la ansiedad: desmontando mitos

josehorr
agosto 07 2018

¡Buenos días, fashionistas!


La alimentación es un tema que siempre ha generado un gran interés a lo largo de la historia. Este interés ha favorecido el desarrollo de numerosos errores y mitos sobre la alimentación, que han provocado cambios (y no siempre positivos) en los hábitos alimenticios de muchas personas.

¿Quién no ha escuchado alguna vez el mito de que comer chicle calma la ansiedad y por tanto te ayuda a adelgazar porque te quita el hambre? Incluso me atrevo a decir que todos nosotros hemos escuchado alguna vez eso de que si te tragas el chicle puede quedarse pegado a tu estómago.


Pues bien, en la actualidad y gracias a la base científica de la que disponemos, es posible desmontar esas creencias gracias a testimonios de profesionales de la nutrición y la salud.

Es por eso que he decidido reunir algunos de los mitos más extendidos y más equivocados sobre el chicle y explicar cuanto de verdad hay en cada uno de ellos.


Empiezo por el que comentaba antes, el de masticar chicle para ayudar a reducir los niveles de estrés y ansiedad. Es cierto que algo de razón tiene. Según una investigación llevada a cabo en 2011 demostraba que masticarlo de manera regular mejoraba el humor, reducía la ansiedad y te ayudaba a estar menos cansado mentalmente.

Sin embargo, el estudio solo se hizo con 50 participantes, por lo que los resultados serían muy distintos si el número de participantes fuese mucho mayor.

En cuanto al mito que dice que masticar chicle hace desaparecer el hambre también existen varias dudas. Algunos estudios afirman que masticarlo durante 15 minutos puede afectar haciendo disminuir la sensación de hambre y permitiendo reducir la ingesta de calorías. En cambio, otros afirman que aquellas personas que de manera habitual comen chicle y realizan menos comidas, ingieren mayor cantidad de alimentos cuando comen.

Y para acabar, ¿no habéis escuchado alguna vez que los chicles sin azúcar pueden tener efectos laxantes? Estoy seguro de que si alguno de vosotros ha leído el envoltorio de un chicle alguna vez se habrá dado cuenta de esto.

Pero atento, porque este mito puede ser realidad. El tipo de edulcorantes que llevan los chicles provocan la absorción del intestino de manera lenta e incompleta. Esto puede permitir que la persona se descomponga haciendo que pierda parte de sus nutrientes y que además son necesarios para el cuerpo.

En definitiva, masticar chicle para nada es una opción con la que perder peso y puede generarte algún que otro problema. Pero si lo que estás es estresada o ansiosa por algo, cómete uno. Eso sí, ya puedes hacerlo tranquila sabiendo que no se te quedará pegado al estómago.